martes, 2 de enero de 2018

El Amor como antidoto de la culpa


 

 

El sentimiento de culpa en el proceso del duelo nos puede llegar a producir un deterioro mayor junto con la tristeza, la rabia, la inestabilidad emocional, la depresión y la inseguridad, llegando a producirnos alguna enfermedad física o psíquica.

Esos pensamientos negativos nos obstaculizan el poder desarrollar un duelo correctamente.

Es un sentimiento que a veces nos sobrepasa.

A menudo nos sentimos culpables por seguir viviendo cuando ellos han partido, creemos que no tenemos derecho a reír y poco a poco nos vamos machacando y machacando, porque no aceptamos su muerte, nos culpamos a nosotros mismos y nos sentimos impotentes y sin esperanza.

Pero en realidad no deberíamos sentirnos culpables de nada, esas culpas suelen ser irreales, lo que realmente hicimos era lo que en esos momentos sabíamos hacer o lo que podíamos hacer, esos reproches a nosotros mismos solo nos llevan a un sufrimiento añadido.

Esa culpa nos paraliza y no podemos tomar el control de la situación, deberíamos utilizarla como una gran oportunidad para mejorar diferentes aspectos nuestros, no juzgarnos, aceptando lo ocurrido y perdonándonos esos pensamientos tan negativos que solo nos hacen más daño.

El antídoto a esa culpa es el AMOR y por mediación de él llegaremos a donde no llega la lógica ni la razón.

Y ese Amor debería de ser “Incondicional” que es el que se ofrece sin esperar nada a cambio.

Nuestro ego niega muchas veces nuestra capacidad natural para expresar el Amor.

El Amor incondicional nos enseña a amarnos y aceptarnos tal como somos y a la vez a amar a los demás y aceptarlos tal como son.

Ese Amor da un paso más a delante  para transformar las cosas simples y sencillas en “especiales”.

En el corazón rige el Amor, las emociones, la sensibilidad, es donde se desarrolla la felicidad, la autoconfianza, el optimismo y la armonía.

El Amor incondicional es la meta donde deberíamos de llegar porque es el antídoto de la culpa, pero muchas veces ponemos condiciones, amamos a cambio de…, queremos tener el control, pero eso no es querer, no es amar.

En el querer está el poder y se necesita un equilibrio entre el amor y el poder.

El amor incondicional es, no esperar nada a cambio, es entregarse totalmente.

 El amor es la fuerza más poderosa del Universo y me trae armonía y éxito en mi vida y en la de los demás, crea una energía magnética que se refleja en los demás y es cuando se aprecian cambios significativos en nosotros.

 

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