jueves, 11 de mayo de 2017

Mi Duelo




En verano del 2007 escribí lo siguiente:

 

  

Ha pasado año y medio desde la muerte de mi hijo Sergio y tengo que reconocer que estoy aprendiendo a sobrevivir llevando el dolor conmigo en vez de llevarlo arrastrando como me pasaba al principio. Se me desgarró el corazón, y ahora está cicatrizando y sangrando menos cada vez, aunque esa cicatriz la llevaré toda mi vida.

 

He pasado, creo, por la mayoría de las fases del duelo y me imagino que nunca acabaré de pasarlas todas, pero sé que se pueden ir superando. Al principio, no entendía nada, era tan grande el dolor, que no podía entender que era lo que estaba sucediendo, era como una película que no iba conmigo. Luego bajé de esa nube y empecé a darme cuenta de la cruel realidad, no entendía por qué se había ido tan pronto (con solo 21 años) y sobre todo por qué se había ido antes que yo. No lo entendía (aunque en la historia de la humanidad, esto siempre ha ocurrido) hasta que le pasa a uno.

 

Los primeros meses lloraba muchísimo, tenía un sin fin de preguntas sin respuesta, no sentía rabia, porque entendía que fue un tonto accidente, y no tenía con quien descargar esa rabia. No me sentí culpable porque creo que todos tenemos un destino y a mi hijo le llegó, me guste o no y no tenía a quien culpabilizar.

 Sentí un vacío en mí, por no tener a mi hijo, también sentí tristeza y soledad, pero poco a poco lo voy superando gracias al AMOR que siento hacia mi hijo y cada día que pasa los siento MÁS. Lo que si tengo y mucha, es añoranza pero poco a poco lo iré superando. Cada día lo siento más en mí, lo llevo dentro de mí, donde voy yo, el va conmigo.

 

Desde la primera semana fui al psicólogo y me fue bien, pero hubo un momento que ya no evolucionaba más, hasta que una amiga del trabajo de mi mujer nos habló del “Grupo de Duelo AVES”. Y fue mi salvación porque gracias a las monitoras voluntarias y al grupo de padres que les ha pasado lo mismo que a mí, gracias a ellos, estoy saliendo adelante. Ahí podemos hablar de nuestros sentimientos, de todo lo que nos pasa, de nuestras creencias y entre todos nos ayudamos, porque nos entendemos, ya que fuera de este entorno la gente no nos entiende.

 Nos ha cambiado la vida, hemos cambiado nuestros valores, ya no sentimos lo mismo que sentíamos antes de sufrir la perdida de nuestro ser  mas querido.

 Ahora ya no tengo miedo a la muerte, no deseo morirme ahora, pero se que me llegará cuando sea mi hora, creo que yo aun no he acabado de realizar mi obra en esta vida que igual he elegido pero no estoy seguro.

 

La añoranza que tengo la defino con unos poemas que he escrito para Sergio:

 

 

Quisiera abrazarte de nuevo

tenerte cerca de mí

que tan siquiera pudiera notar

tu cuerpo contigo rozar

porque al no tenerte a ti

yo de pena me muero.

 

Quisiera poderte besar

disfrutar de tu presencia,

estar otra vez juntos,

juntar los dos mundos,

y poner en evidencia

el quererte, sin estar.

 

Quisiera tantas cosas ofrecerte,

que te cambiaría por mi vida.

¿Por qué te fuiste, mi amor?

siento tan gran dolor

que por mucho que lo pida

no puede tenerte.

 

En un primer momento las fechas eran como si me clavaran un puñal; todos los días 20 de cada mes, el primer cumpleaños sin él, las primeras Navidades sin él, su santo, su cumpleaños, etc,etc, fueron un calvario; pero ahora, ya me he dado cuenta que todos los día son iguales, todos los días estoy con él, lo encuentro a faltar siempre, pero a la vez el hecho de sentirlo conmigo me llena de tranquilidad y de paz.

 Somos energía y se que estamos conectados de alguna manera a ellos (los seres queridos que ya nos han dejado) y ellos desde el otro lado nos irradian su luz y energía y eso nos ayuda a poder seguir adelante.

Creo que hay algo más después de la muerte y, a mí concretamente, me ayuda mucho el tener esta fe y esperanza y me aferro a ello, eso me hace continuar sin caer al pozo. Busco todo lo más positivo e intento practicarlo conmigo y con los de mí alrededor y así me siento mejor.

Otra fase que creo que he superado o estoy en ello, es el desapego. El  amor incondicional se desarrolla con el desapego. No es “querer”, sino “amar”. “Yo quiero” expresa pertenencia, sentido de propiedad, control; por lo tanto, apego. El amor va mas allá, no tiene fronteras, es impersonal, es por el bien y la felicidad del otro, no por el propio bienestar. Esa es la verdadera entrega.

 

No creo en las casualidades, creo que toda causa tiene su efecto, nuestra vida tiene un sentido, todo lo que hacemos, decimos, sentimos, pensamos, etc tiene una relación, no hacemos nada porque sí. Todo tiene unas consecuencias. Lo que sembramos luego recogemos. Y creo que lo principal es el AMOR: amor con todo el mundo, el saber perdonar, el reconocer y el dar. Que difícil es todo esto, pero si lo conseguimos creo que tendremos una paz, un bienestar, un sentimiento de amor verdadero, y creo que es lo deben de tener nuestros hijos en el otro lado.

 

Poco a poco estoy aprendiendo a vivir esta nueva vida ( que yo no he elegido)y creo que lo voy consiguiendo gracias a la ayuda, por un lado del grupo AVES, por otro yo mismo intentando comprender el por qué de su partida, por otro la energía que me dan mi fe, creencia y esperanza de que hay algo más, por otro aferrarme a lo positivo y apartar lo negativo y el sentir la ayuda de mi hijo desde el otro lado con el amor que siento cada vez más fuerte. Y con esto creo que se puede salir. Por mi, por mi familia y por él.

 

Jordi Estaña

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Y CON ESTE YA SON 18 QUE TE FUISTE

Y CON ESTE YA SON 18 AÑOS QUE TE FUISTE Siempre estás en mis pensamientos, y más en esta fecha todos los 20 de diciembre, es el día que pa...